Formatos de trabajo
Cómo se organiza un programa de recuperación biológica
No todos los suelos de Navarra llegan en el mismo estado ni con el mismo historial de monocultivo. Por eso trabajamos con programas cerrados, cada uno con su propio calendario de cubiertas, enmiendas y rotaciones. Antes de proponer nada, revisamos el rastrojo, la textura y las lluvias de la parcela.
Diagnóstico inicial de suelo
Tomamos muestras en tres puntos por hectárea y medimos materia orgánica, estructura de agregados y actividad de lombrices. El resultado marca qué cubierta puede funcionar y cuál conviene descartar antes de sembrar.
Diseño de cubiertas vegetales
Elegimos mezcla de gramíneas y leguminosas según el cultivo anterior y la ventana de siembra real. Si el otoño se retrasa, ajustamos dosis y segunda pasada en lugar de dejar el suelo desnudo todo el invierno.
Rotaciones con raíces activas
Ordenamos trigo, leguminosas y barbechos vivos para que la actividad microbiana no caiga en los meses fríos. La secuencia se revisa cada campaña según lo que devuelve el análisis de residuos.
Compost y bioinsumos
Distinguimos compost joven de compost maduro y decidimos el momento de aplicación según la demanda de nitrógeno del cultivo siguiente. Un compost inmaduro antes de una siembra exigente inmoviliza nitrógeno y se nota en nascencia.
Seguimiento de microorganismos
Registramos temperatura en el volteo, olor y presencia de lombrices como señales sencillas de madurez. Con eso ajustamos el calendario de enmiendas sin depender de laboratorio en cada decisión.
Formación para el equipo de finca
Sesiones cortas en parcela para que quien maneja la maquinaria reconozca nascencia irregular, rastrojo grueso o compactación. La continuidad del programa depende de que el criterio quede en la finca.
Puedes ver cómo aplicamos estos programas en nuestro equipo y método de trabajo, o volver a la visión general del proyecto.